Mi primera vez en una Fashion Week

La semana pasada tuve la suerte de asistir por primera vez en mi vida a un desfile de moda. Y, la verdad es que, para empezar, no estuvo nada mal: nada más y nada menos que la Mercedes Fashion Week de Madrid y la nueva colección de Roberto Verino.  Eso sí, he de reconocer que estuve a punto de no ir porque la noche anterior creí que me moría por culpa de un virus. Pero no hay nada que la ilusión no cure y, a pesar de no estar al cien por cien, allá que fui para ver cómo era aquello. 

Por si no has estado nunca y te quieres hacer una idea de cómo es aquello, voy a intentar describirlo lo mejor posible para que te lo imagines. Para empezar, nada más pasar los tornos de acceso, tienes un montón de stands de distintas marcas, como cualquier feria celebrada en Ifema, aunque esta mucho más pequeña. Desde Loreal, donde te maquillaban, Dyson, donde te peinaban, Hola!, Vogue, Samsung, etc. Además, también había como unas pequeñas tiendas de diseñadorxs nóveles donde podías adquirir piezas de sus colecciones. 

Después de hacer tiempo en esta zona, nos dirigimos hacia la entrada del desfile. Allí, tras pasar de nuevo por unos tornos, varias azafatas repartían palomitas mientras otras tantas te colocaban en tu sitio. La verdad es que me sorprendió porque la zona de la pasarela es más pequeña de lo que pensaba, aunque luego en el fondo había muchísima gente. 

Con cinco minutos de retraso, y con la pasarela aún llena de gente que hablaba, las luces empezaron a apagarse y la música comenzó. Y fue ahí cuando todo el mundo se dirigió hacia su sitio. Un minuto después, las primeras modelos empezaban a caminar.

Esta nueva colección  de Roberto Verino de cara al próximo verano se basa en colores tierra y nude, con tejidos súper vaporosos y un marcado estilo explorer, inspirada en Egipto, «un lugar maravilloso y lleno de magia»: sandalias romanas, complementos bordados que adquieren mucho protagonismo como los bolsos, piel…  En mi Instagram os dejé varios vídeos de looks que me encantaron. No obstante, aquí os dejo algunas fotos para que sepáis de lo que estoy hablando. 

Fotografías de Vogue.com

Después del desfile, acudimos al KISS ROOM, algo así como la zona VIP, donde el diseñador pasa para dar besos a los asistentes al evento -de ahí su nombre. Y no, yo tampoco lo sabía.- En aquella sala, había varias barras donde pedirte gintonics, cócteles o, en mi caso, agua, ya que como os he dicho, aún estaba un poco convaleciente. Había varios sitios para hacerte fotos chulas (como una bañera llena de bolas, varios photocall…) , más palomitas y un DJ pinchando en directo. ¡Ah! Y mucho postureo ;-P

La sala volvió a vaciarse cuando se acercó la hora del siguiente desfile, aunque para ese ya no teníamos entrada, así que decidimos que ya era hora de irnos. En la parte exterior, aprovechamos para hacer unas cuantas fotos del look que elegí para el evento: una falda plisada de cuero de Bershka (nueva colección), una camiseta de Esta es nuestra manada con el lema «Yo sí te creo», unos botines rojos de Stradivarius (de hace dos temporadas) y un abrigo de Zara de este año. 

Cuando subí la foto a Instagram, lo que más os llamó la atención fue la camiseta. ¡Y no es para menos! A parte de ser una chulada, el 40% de lo que recaudan por ella (cuesta 12€), va destino a la Fundación Anna Bella, organización de mujeres supervivientes a la violencia de género. En su web podéis encontrar, a parte de camisetas con otros lemas, sudaderas, pulseras… Os animo a que echéis un vistazo a la web y os animéis a comprar algo. Soy consciente del poder altavoz que tiene la moda y, aunque seguramente la situación actual de las mujeres en España y en el mundo en general no vaya a cambiar por llevar o no una camiseta con un lema feminista, estoy segura de que, al menos, nos haremos oír. Porque nunca está demás recordar que NO ES NO. 

Por último, y para acabar este nuevo post, otra de las preguntas que más me habéis hecho estos días sobre esta experiencia fue qué ambiente había. Y, si soy sincera, diré que eso fue lo que menos me gustó. Pero tampoco os alarméis, que no hablo de algo exagerado.Simplemente, que este tipo de ambientes de postureo máximo, donde se está más pendiente de hacer fotografías y stories que de ver el desfile, o de personas que por llevar ropa de marca se cree mejor que otra, no va mucho conmigo. Pero, al margen de eso, me lo pasé de maravilla. También porque iba con mi hermana, con quien me reí y disfruté como una niña de algo que no habíamos visto nunca. Así que, ojalá tenga la oportunidad de volver a ir, porque si algo tienes que tener claro también, no solo para la moda sino para la vida en general, es que lo que piense el resto del mundo, te debe dar igual.  

 

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